Kolpez kolpe. (Homenaje a Joxemari Mendizabal)

El aizkolari José María Mendizabal falleció el pasado domingo 28 de marzo a los 63 años tras sufrir un infarto minutos después de retirarse indispuesto de un desafío de aizkolaris en Tolosa. La cita en Tolosa había causado expectación, después de que Mendizabal se apostara con Olasagasti una prueba con cuatro troncos de 2,50 metros de diámetro en vertical.
El texto a continuación es mi pequeño homenaje a quien fue sin duda un gran aizkolari.

Goian bego! (Descanse en paz)






Nota: el tema de Kortatu hace referencia a otro aizkolari “Txikito de Aia”.


Kolpez kolpe. (Homenaje a Joxemari Mendizabal)

Kolpez kolpe, el filo del hacha prolonga tus brazos labrados a piedra y roble.

Kolpez kolpe, corazón de hierro, noble corazón de tierra caliente, curtido a base de tajo y latido.

Kolpez kolpe, el brillo del acero se eleva desafiante, retando a la ira del trueno.

Kolpez kolpe, furia de aizkolari gozando el golpe certero, quejido hueco que abre mecha en el tronco herido.

Kolpez kolpe, a pulmón abierto, a golpe de suspiro, cada nuevo tajo otorgando otro sueño cumplido.

Kolpez kolpe, virutas sinfín vuelan desprendidas, gajos de ilusión, virutas de sangre y resina, briznas de vida.

Kolpez kolpe, tajo a tajo, suspiro a suspiro, brizna a brizna.

Kolpez kolpe, la última viruta, el último clamor del trueno, el filo acerado latiendo al rojo.

Kolpez kolpe, el último tajo, directo al corazón.





Joxemari Mendizábal Amundarain. (Mendizabal II)

Biografía extraida de Auñamendi Eusko Entziklopedia

Mendizábal II. Arrijasotzaile guipuzcoano. Siete hijos nacen del matrimonio Mendizábal-Amundarain, en el caserío «Bordabe» de Aduna (Gipuzkoa). Dos son varones, Martín y José Mari. Nace éste el 26 de febrero de 1947 y desde muy joven se inicia en el deporte rural, especialmente en la especialidad practicada por su hermano Martín, destacado «arrijasotzaile». Siguiendo sus consejos se prepara concienzudamente y antes de cumplir los veinte años tiene oportunidad de demostrar su valía, al conquistar en Villabona el campeonato de levantadores noveles o «kintopekos» al realizar noventa y cinco alzadas en dos tandas de cinco minutos, con una piedra cilíndrica de 100 kg. A partir de este fulgurante comienzo su trayectoria es claramente ascendente y en poco tiempo llega a codearse con las primeras figuras de la especialidad, destacando en sus actuaciones con piedras de gran peso. Pese a que su marca máxima asciende a los 225 kg. levantados, su mayor éxito son sin duda las seis alzadas conseguidas en seis minutos con la piedra cúbica de 200 kilos. Tan brillante carrera se trunca en Lekeitio, en una exhibición en la que al caer la piedra sobre su pierna derecha se la fractura. Ello supone un año de baja y quizás el adiós definitivo a la práctica deportiva. El accidente imprime un giro en la vida de José Mari Mendizábal. Contrae matrimonio y se instala en Leiza, montando un bar asador. Allí con una constancia y tesón dignos de encomio se recupera de su lesión y vuelve a la competición, pero olvidándose de las piedras, se convierte en «aizkolari». Quizá influyera en la decisión el auge de que disfruta en la zona el deporte de la «aizkora» y la proximidad de hombres tan experimentados como Saralegui, Astibia o Latasa. Reaparece a los treinta años en su nueva faceta. Su rival es Aierbe, de Ataun, y la prueba consiste en el corte de cuatro troncos de «kana». Vence contra pronóstico y como sucediera con las piedras tras su afortunado debut, se inicia una ininterrumpida serie de éxitos, destacando en troncos de gran circunferencia o en trabajos de resistencia. En tres ocasiones consigue el título de campeón de Navarra. El primero en 1981, siguiendo con los alcanzados en Viana en 1984 y en Pamplona en 1987. En Leiza, en 1985, conquista el Campeonato de Euskalerría mientras que en 1987 en Vitoria alcanza el subcampeonato de Euskadi. Al margen de estos títulos hay que consignar diversas victorias y marcas de gran relieve. Por ejemplo el corte de un tronco en Areso en 9′ 36″ y de dos en el mismo escenario en 20′ 43″. Corta cuatro troncos en Tolosa en 51′ 15″ y cinco en Aia en 63′ 01 “. Todos ellos de «kana». Una de sus mayores hazañas la realiza en su victoria sobre Mindegia en el llamado «desafío del siglo» cortando cincuenta y dos troncos de 1,25 y seis de 2,60 en cuatro horas, doce minutos y nueve segundos. La prueba se realiza el 23 de enero de 1983. Otra marca de difícil superación es la conseguida por Mendizábal II en Aia el 23-3-86 al cortar 8 troncos de 80 en 40′ 23″. No le va la zaga el mérito de cortar un tronco de 3,40 m. de circunferencia en 19 minutos (Bilbao, 1984). Entre las apuestas más apasionantes de los últimos años hay que destacar la que enfrenta a Mendizábal II y Arria II con 20 «kanaerdis» de 54 pulgadas, con victoria del primero en 32′ 43”. Hay que hacer alusión finalmente a la actuación de José Mari Mendizábal en dos campeonatos del mundo celebrados en San Sebastián y Tolosa. El primero tiene lugar en 1982, enfrentándose las selecciones de Euskadi y Australia. Victoria vasca con Arria II, Mendizábal II (campeón y subcampeón) y Ugarteburu. La segunda competición también frente a Australia se desarrolla en 1987, volviendo a proclamarse campeón el trío vasco, formado en esta ocasión por Mindegia. Arróspide y Mendizábal II.

José María FERRER.

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~ por Gotzon en 9 abril, 2010.

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