Una de piratas. (Microrrelato)


Una de piratas.

El joven Julio Cesar leía su libro en cubierta, haciendo caso omiso de las ofensas de los piratas cilicios que abordaban su barco.

-Y tú, ¿Quién eres?- Preguntó el jefe pirata al ver sus aires de superioridad- tus ropas parecen delatar una noble procedencia, quizás nos paguen veinte talentos por tu rescate…

-¿Veinte? Si conocieses tu oficio, sabrías que puedes conseguir al menos cincuenta talentos.-Respondió Cesar mirándole ofendido.

Tras su traslado a la isla, los piratas se mofaban de su porte afeminado y su elegante oratoria. Cesar, por su parte, despreciaba sus burdas maneras y su analfabetismo.

-Habéis de saber que cuando quede en libertad, volveré para daros el merecido castigo de la crucifixión.- Les amenazaba a diario entre solemnes discursos e improvisados poemas.

Las negociaciones dieron sus frutos y pasado un mes de cautiverio Cesar fue liberado, una vez en tierra, reunió una flota y volvió para apresar a sus captores, recuperando los cincuenta talentos. Cuando los piratas suplicaron perdón, Cesar recordó los buenos ratos que pasó junto a ellos y se mostró clemente, quebrando sus piernas para acelerar la muerte en la cruz.

Aquellos cilicios comprobaron que, a la hora de negociar, Cesar era un hombre de “mucho talento”, pero de escaso talante…


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~ por Gotzon en 30 marzo, 2010.

2 comentarios to “Una de piratas. (Microrrelato)”

  1. Muy buena, me encantó.
    Gotzon, triunfarías en Minificciones.

    Me gusta

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