La Misión. (Microrrelato)

after


La Misión.

-Los hombres que a mí me gustan no saben llorar. ¡Necesito tres voluntarios para esta misión!

Tres hombres valientes dieron un paso adelante y con paso firme siguieron al sargento Medina doblando la esquina hasta el interior del edificio.

-Caballeros, admiro su entereza, Tienen tres horas y media para cumplir con éxito su cometido.

El sargento Medina elevó su mano derecha hasta la frente saludando a los tres soldados y se retiró a otros menesteres.
Los tres aguerridos soldados comenzaron a pelar los cien kilos de cebolla para el rancho.

No derramaron una sola lágrima.

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~ por Gotzon en 14 enero, 2010.

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