Deseos.

after


Deseos.

Quisiera estar ahora cerca de ti, hoy que estas tan mimosa y cariñosa, contemplarte de cerca maravillado, sentir la atracción intensa que ejerces sobre mi, resistirme a ella unos instantes y adivinar el siguiente minuto, cuando tus labios estén a un milímetro de los míos, cuando sienta tu aliento calido invitándome a besarte, cuando tu aroma natural inunde mis fosas nasales, descubriendo un olor fresco limpio y suave, olor a pétalos de cien flores nuevas, perfume de manantial de agua clara, de mil gotas rompiendo en una cascada salvaje, de nubes blancas en el cielo claro, olor a rayo de sol sobre la hierba fresca, a brisa de la mañana en un campo de amapolas, olor a mujer, olor a deseo.

Y daré un paso para posar mis labios en los tuyos, el tacto suave y húmedo de la carne, el tacto sensible y el sabor a fruta fresca silvestre, a miel y a canela, la caricia de tu lengua sobre la mía, explosión de sabores cada cual mas intenso, roce suave y delicado.

Y las yemas de mis dedos casi rozarán tu piel, tu vello las acaricia, siento la suavidad al tocarte levemente, al recorrer tus costados, tiemblas en cada roce, escalofríos continuos te recorren al sentir mi caricia.

Y tus brazos rodeando mi cuello, tus dedos jugando entre mi pelo, me arrimo mas a ti, mi lengua se pierde en tu boca, tus pechos templados presionan mi piel, mis manos recorren tu espalda desde la nuca, murmullos continuos quieren escapar de tu boca, los recibo en la mía y respondo con los míos.

Y mi nariz juega con la tuya cuando atrapas mi lengua entre tus dientes, la recorres con ellos por completo y me ofreces la tuya sonriendo.

Y atrapo tus muslos con mis manos, tus manos bajan por mi cadera y mis labios por tu cuello, arde tu oreja colorada posada en mi mejilla, me abrazas con fuerza cuando sientes que te inclino.

Y te tumbo a mi lado entrelazando tus piernas con las mías, siento el calor de tu vientre en mi muslo, tu sientes el mío latir en tu ombligo, tu pelo se enreda en mi cara, tus uñas dibujan mi espalda, mis ojos se cierran imaginándolas, mordisqueo levemente tu cuello y escucho tu primer gemido.

Y mi boca encuentra tus pechos, tu mano encuentra mi sexo, me envuelves suavemente, levanto la mirada me encuentro con la tuya, no hay palabras, tus ojos lo transmiten todo, un lenguaje inconfundible.

Y siento en mis labios la tibieza de tu pecho, la fragancia intensa, fresa silvestre que atrapo entre mis labios, lamiendo con calma rodeo el contorno de tu fruto, se alza erguido, firme, encontrando mis dientes, resbala entre ellos el pezón turgente, masajeas mi cabello, me invitas a seguir.

Y tus piernas traviesas coquetean con las mías, mi mano camina desde tu rodilla el interior de tu muslo lentamente, arde tu vientre cuando siento tu ingle recibir la palma de mi mano, tus piernas me atenazan el muslo, intentan atrapar mi mano desesperadas.

Y emana tu sexo calor y fluido cuando aproximo mis dedos, se humedecen mis yemas temblorosas en la savia que fluye de tu deseo, vibra tu cadera cuando sientes la caricia interior, tus cuerdas vocales emiten lamentos, lamentos que al oírlos alborotan mis hormonas.

Y mi sexo frota tu piel buscando refugio en un balanceo mutuo de caderas, te invado lentamente con mis dedos buscando la fuente de tu placer, me invades bruscamente la boca con tu lengua violenta.

Y tus gemidos aumentan, respiro en tus pulmones, tus piernas escalan mis hombros, mis manos tus costillas. Siento la suavidad de la base de tus pechos, el calor robusto de mi sexo se empapa en el rosado vivo de tu vientre, atrapas mis labios con los tuyos, muerdo con tiento tu barbilla, tus manos resbalan en el sudor de mi espalda hasta mis nalgas, apretándome a ti con fuerza.

Y de tu boca escapan frases prohibidas, palabras mezcladas ininteligibles, y yo entiendo el significado, y obedezco acelerando, el baile sin freno de dos cuerpos alocados.

Y mi calor se confunde con el tuyo, el sudor de tu cuello edulcora mi paladar y alimenta mi deseo, las marcas de tus dientes adornan la piel de mi hombro, un hormigueo comienza a recorrer mi vientre, en el tuyo, músculos color púrpura palpitan intermitentemente presionándome.

Y mis muslos se mojan de tus jugos, hierven tus entrañas recibiendo mi placer a borbotones, mi cerebro se ausenta de mi cuerpo, las caderas, desobedientes, reciben el temblor incontrolable de tu cuerpo.

Y mi rostro se hunde en el perfume de tu pelo, tus manos abrazan mi cabeza, tu cuerpo reposa bajo el mío…

Y…



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~ por Gotzon en 13 enero, 2010.

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